De evaluación de cumplimiento a evaluación del rendimiento: transición de la Oficina de Auditoría y Control Administrativo del Estado hacia la auditoría de rendimiento en Palestina
Autora: Amal Faraj, Presidenta de la Oficina de Auditoría y Control Administrativo del Estado (SAACB) de Palestina
En un mundo de rápidos cambios y retos cada vez más complejos, los gobiernos se encuentran más que nunca con la necesidad de contar con datos y hallazgos concretos, de prestar un servicio público de alta calidad y de gestionar los recursos disponibles de forma eficiente, efectiva y responsable. En este nuevo entorno, la auditoría pública ya no se entiende únicamente como un mecanismo para garantizar el cumplimiento de leyes y protocolos, sino también como instrumento para evaluar el rendimiento y medir la influencia real de las políticas y los programas gubernamentales en la vida de los ciudadanos.
La auditoría de rendimiento supone un salto cualitativo en la concepción moderna de la auditoría, pues es una herramienta estratégica que ayuda a responder a las preguntas que más importan: si se han alcanzado los objetivos, si se hace un uso eficiente de los recursos y si las intervenciones públicas son efectivas para abordar los retos de desarrollo, económicos y sociales.
La Oficina de Auditoría y Control Administrativo del Estado es la Entidad Fiscalizadora Superior (EFS) de Palestina y la responsable de la fiscalización del sector público, tarea que cumple a través de la elaboración de informes de auditoría orientados a promover la buena gobernanza, mejorar el rendimiento institucional, asegurar el mejor uso posible de los fondos públicos e incrementar la transparencia, la rendición de cuentas y la integridad.
La Oficina se apercibió muy pronto de la relevancia de la transformación global en materia de prácticas de auditoría y se embarcó en un ambicioso proyecto para evolucionar en su función, pasando de una institución que audita el cumplimiento a una que contribuye a mejorar el rendimiento, a generar un impacto y a cimentar el valor de lo público. En este contexto, no se limitó simplemente a desarrollar herramientas de actuación o a extender su mandato, sino que emprendió un proyecto institucional integrado, fundamentado en la creación de capacidades, la formulación de metodologías, el impulso de las alianzas profesionales y el establecimiento de una cultura basada en el aprendizaje continuo y la innovación.
En los últimos años, la Oficina ha dado importantes pasos para avanzar en la institucionalización y el desarrollo de la auditoría de rendimiento, siempre con arreglo a las normas internacionales de auditoría, aprovechando las experiencias internacionales de vanguardia y siguiendo las mejores prácticas profesionales focalizadas en los hallazgos, el impacto y el valor añadido.
Desafíos para la ejecución de auditorías de rendimiento
La Oficina tuvo que hacer frente a dos grandes desafíos para la implementación efectiva de las auditorías de rendimiento. En primer lugar, disponía de recursos limitados -y su personal estaba poco cualificado en materia de auditoría de rendimiento. En segundo lugar, no había ningún mandato legal claro que la autorizara a llevar a cabo este tipo de auditoría.
Aunque las auditorías de rendimiento son muy importantes para mejorar el servicio público y aumentar la eficiencia del gasto público, la ausencia de estos eslabones necesarios a nivel institucional y legal, supuso un obstáculo para el desarrollo de la función de auditoría de rendimiento.
En busca de una solución a través de una asociación estratégica entre pares
Debido a su firme voluntad de desarrollar herramientas de auditoría, la Oficina optó por el método estratégico de asociarse con una EFS homóloga que contara con experiencia consolidada en auditoría de rendimiento. Así surgió la asociación con la Oficina Nacional de Auditoría de Suecia, que permitió adquirir conocimientos y experiencias, así como crear capacidades profesionales en la entidad.

La cooperación entre pares estuvo enfocada sobre todo en desarrollar y poner en práctica las metodologías de auditoría de rendimiento, alinear las actuaciones de la Oficina con las normas internacionales, y capacitar y dotar a los auditores de la pericia necesaria para la elaboración de los informes de auditoría de rendimiento. Asimismo, la Oficina estableció una unidad especializada para desarrollar las funciones de auditoría de rendimiento.
Durante la primera fase de la cooperación, se sentaron las bases profesionales para la auditoría de rendimiento, diseñando y ejecutando auditorías reales, publicando informes de alta calidad con repercusiones y evidencias concretas, y mejorando la comunicación con las partes interesadas a efectos de asegurar la utilidad de los hallazgos de los informes.
Gracias a las iniciativas de creación de capacidades y a la armonización con las normas de la INTOSAI, en esta fase se completaron seis informes de auditoría de rendimiento, que marcaron el verdadero punto de partida para nuestra nueva trayectoria. Y, en cuanto al desafío que planteaba la base jurídica: la Ley de la SAACB de 2017 fue modificada para que la auditoría de rendimiento pudiera ser llevada a cabo por la Oficina, junto con las auditorías financieras y de cumplimiento.
Institucionalización y desarrollo de la auditoría de rendimiento
Tras sentarse las bases legales y profesionales, la Oficina avanzó hacia una fase más compleja de institucionalización y estabilización a largo plazo de la auditoría de rendimiento, mediante:
- la creación de un departamento específico para la auditoría de rendimiento como parte del organigrama de la Oficina;
- la incorporación de la auditoría de rendimiento al Plan Estratégico (2017-2021);
- la elaboración de una guía profesional de auditoría de rendimiento y hojas de trabajo de referencia;
- la impartición de programas de capacitación tanto para auditores como para directivos a efectos de familiarización con la materia y ampliación de su metodología profesional;
- el desarrollo de protocolos para el aseguramiento de la calidad, la revisión de informes y la elaboración de los planes de auditoría;
- la mejora de la comunicación con las entidades auditadas y las partes interesadas a efectos de la explicación y la utilización de los hallazgos en los informes;
- el intercambio de experiencias con EFS pares sobre las auditorías de rendimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el marco del programa ‘Sharaka’ con la EFS neerlandesa.
Resultados y logros
A finales de 2025, la Oficina había emitido ya más de 70 informes de auditoría de rendimiento sobre diversos sectores vitales de Palestina. Estos informes constituyen ahora una referencia importante para el gobierno, los responsables de la toma de decisiones, las entidades auditadas y la ciudadanía en general.
Además, estos informes también ayudaron a la propia Oficina a elaborar protocolos de medición del impacto de los hallazgos y de su influencia en el sector público, así como a respaldar los procesos de toma de decisiones suministrando recomendaciones prácticas y ejecutables. Al publicar los informes de auditoría de rendimiento tanto en medios tradicionales como en las redes sociales, la Oficina está mejorando la transparencia en torno a las políticas públicas implementadas. Y es así como se ha ido consolidando como una entidad fiscalizadora comprometida con los resultados y el valor añadido.
De hecho, la experiencia adquirida por la Oficina no se limitó al desarrollo de auditorías, sino que contribuyó, además, directamente a mejorar el servicio público. Las recomendaciones de las auditorías de rendimiento tuvieron un impacto positivo real en los programas públicos, entre otros, y sin carácter exhaustivo:
- la reducción de los tiempos de espera en los servicios de urgencias de los hospitales;
- el desarrollo de un sistema unificado para monitorear y gestionar equipamiento médico;
- la regulación de las salas de radiología en los hospitales públicos;
- la aplicación de medidas de mantenimiento preventivo en las redes de agua para reducir las fugas;
- el aumento de las inspecciones de mercancías en los mercados;
- la contratación y el empoderamiento de personas con discapacidad en la función pública.
El gabinete se está sirviendo de una serie de recomendaciones de las auditorías de rendimiento para sus decisiones y políticas gubernamentales.
Las experiencias de la Oficina demuestran que el giro hacia la auditoría de rendimiento no es solo una evolución de las herramientas de auditoría, sino toda una transición estratégica en la concepción de la auditoría, cuyo objetivo es pasar de focalizarse exclusivamente en el cumplimiento a medir los resultados y el impacto real de las políticas y los programas gubernamentales.
Gracias a este giro, la Oficina está ahora más capacitada para contribuir a la mejora del rendimiento del gobierno y del sistema de gobernanza, así como a una mayor calidad de los servicios públicos, en aras de hacer realidad su visión de marcar una diferencia tangible en la vida de los ciudadanos palestinos.
Perspectiva de futuro
Hoy nos encontramos en el umbral de una nueva fase de desarrollo institucional. La rápida evolución digital y la creciente complejidad de los entornos en los que se desarrolla la labor de la Administración pública convierten a la innovación en el pilar fundamental del futuro de la auditoría de rendimiento. Las EFS ya no solo evalúan los hechos pasados: ahora también se les exige identificar y evaluar riesgos, aprovechar oportunidades futuras y emplear tecnologías modernas para el análisis de datos y la elaboración de orientaciones en apoyo de los responsables de la toma de decisiones. La Oficina, guiada por esta perspectiva, está potenciando el uso de herramientas digitales avanzadas, aprovechando el análisis de datos y la inteligencia artificial, desarrollando métodos de auditoría más resilientes y proactivos, y estableciendo canales de comunicación más efectivos con las entidades auditadas para poner en funcionamiento unidades de control interno en las mismas, lo que, a su vez, contribuye a aumentar la eficiencia de las auditorías, a mejorar la calidad de los resultados y a reforzar el impacto de las recomendaciones de auditoría.
Nuestra visión para el futuro son unas auditorías más inteligentes, proactivas e impactantes, que puedan explorar riesgos, analizar tendencias, evaluar los hallazgos de forma exhaustiva y ofrecer perspectivas y recomendaciones susceptibles de respaldar la toma de decisiones, incrementar la eficiencia de la administración pública y generar un desarrollo sostenible.
El ciudadano estará en el centro de nuestra atención y de nuestros esfuerzos. El valor real no se medirá por el número de informes u observaciones, sino por la influencia positiva ejercida en la calidad del servicio público, la eficiencia institucional y el nivel de confianza entre la ciudadanía y las instituciones del Estado. La andadura de la Oficina hacia la auditoría de rendimiento representa una historia de transición institucional y de compromiso profesional, basada en la convicción de que la auditoría moderna es una aliada en el desarrollo y la reforma, y de que la innovación no es una opción provisional, sino un método a largo plazo para seguir el ritmo al futuro y lograr un cambio positivo.
En su empeño de continuar innovando y avanzando, la Oficina reafirma su compromiso con la adopción de las mejores prácticas y normas internacionales, a la vez que potencia su papel de entidad auditora nacional que protege los fondos públicos, impulsa el desarrollo sostenible y aporta el máximo valor posible a los ciudadanos palestinos.