Cuarenta años de la IDI — y las alianzas que lo hicieron posible
Autor: Einar Gørrissen, Director General de la Iniciativa de Desarrollo de la INTOSAI (IDI)
En una época en constante cambio, marcada por desafíos geopolíticos, cambios en el clima y una creciente incertidumbre respecto al orden mundial, puede resultar difícil encontrar elementos positivos – esos destellos de esperanza en un cielo por lo demás gris. Pero, con todo, aquí estamos: este año, la Iniciativa de Desarrollo de la INTOSAI (IDI) celebra su 40.o aniversario. En estos 40 años hemos apoyado a Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) de todo el mundo. Y nuestra visión sigue siendo la misma: lograr unas EFS independientes, creíbles y sostenibles en aras de unas sociedades mejores y una vida también mejor.
Así pues, ¿cómo empezó todo? O, lo que quizás sea más importante, ¿hacia dónde nos dirigimos? En los números de la Revista de la INTOSAI de 2026 vamos a contar nuestra historia en cuatro entregas. Compartiremos los principales aspectos de nuestro crecimiento y evolución, los desarrollos clave en materia de profesionalización y gobernanza, y echaremos un vistazo al futuro. ¡Bienvenidos, por tanto, a la primera etapa de nuestro viaje!
Los albores en Canadá
En 1986, durante el Congreso de la INTOSAI (INCOSAI) celebrado en Sydney, el Comité Directivo de la INTOSAI dio su aprobación a la resolución de creación de la IDI. El establecimiento de la IDI obedeció al reconocimiento por parte del Comité Directivo de que era imperativo apoyar a las EFS de los países en desarrollo en el fortalecimiento de su desempeño y de sus capacidades.
Cuando la EFS de Canadá organizó los primeros talleres técnicos, también en 1986, el concepto en sí era modesto, pero la idea poderosa: dotar a los auditores de herramientas que pudieran utilizar de inmediato. Estos talleres se centraron en las habilidades—pero, más importante aún, crearon los primeros lazos entre las EFS y estuvieron focalizados en el sentido de pertenencia a una comunidad. La cooperación se convirtió en norma, no en excepción. Esta capacitación y este respaldo continuarían forjando una red de EFS – contando con las Secretarías Regionales de la INTOSAI, los grupos de trabajo y los socios para labrar la reputación de la IDI como recurso clave para el desarrollo de capacidades de las EFS.
Una mudanza: el traslado de la IDI a Noruega
En 1998, los miembros del XVI INCOSAI aprobaron el traslado de la IDI desde Canadá a Noruega. El Parlamento noruego aprobó la decisión y la IDI se reubicó oficialmente en Noruega en 2001, bajo la égida de su EFS. Fue en ese momento cuando la IDI quedó constituida como fundación en Noruega, con un Consejo Directivo encargado de supervisar la organización.
Agradecemos la confianza depositada en nosotros por la INTOSAI durante la transición. La comunidad mundial de EFS demostró su confianza en nuestra capacidad de adaptación a lo largo de este periodo, y nosotros estábamos decididos a obtener resultados.

La formación de formadores: una lección temprana de sostenibilidad
Entre 2001 y 2005, nos centramos en programas de formación de formadores de larga duración. Queríamos que nuestra red de formadores estuviera preparada para prestar apoyo en sus respectivas instituciones y regiones. Esta capacitación no supuso un mero desarrollo de capacidades, sino toda una declaración de que las EFS podían ser dueñas de su futuro. Y resultó posible cuando los órganos regionales y las EFS individuales dieron un paso al frente. El planteamiento fue trasladado a la práctica a través de talleres por todo el mundo—uno de los primeros, organizado en Noruega, ayudó a conformar la comunidad de formadores de EFS con una visita a la sede y el correspondiente intercambio cultural. La red de la INTOSAI no solo participó, sino que todos co-crearon.
El desarrollo de capacidades se amplía
A partir de 2005, el progresivo uso de soluciones digitales en el entorno laboral sirvió para cerrar la brecha transcontinental y promover la innovación en la IDI. En este período se vivió la transición desde los talleres técnicos a un desarrollo de capacidades más amplio, incluyendo las primeras iniciativas de eLearning. Nos dimos cuenta de que las EFS necesitaban algo más que competencias profesionales: necesitaban sistemas. En paralelo, aparecieron en el horizonte nuevas dinámicas globales —una crisis financiera mundial, la irrupción de potencias económicas no occidentales y una mayor inestabilidad combinada con «guerras eternas»—, lo que acentuó la importancia de contar con instituciones fuertes, fiscalizar los fondos públicos y focalizarse en la transparencia. El debate se trasladó a cómo las EFS podrían contribuir a cuestiones de mayor calado en el ámbito del sector público.
La Cooperación INTOSAI-Donantes y el apoyo a la implementación de las ISSAI
Tras la firma del Memorando de Entendimiento INTOSAI-Donantes, en 2009 establecimos la Secretaría para la Cooperación INTOSAI-Donantes (IDC, por sus siglas en inglés) en el seno de la IDI. Entre sus éxitos clave figuran la introducción de los informes trianuales de Revisión Global de las EFS (Global SAI Stocktaking Reports), el desarrollo del Marco de Medición del Desempeño de las EFS (MMD EFS) y la intermediación de apoyo para EFS.
En paralelo, comenzamos a abordar algunos de los retos más difíciles con las que se enfrentan las EFS y a apoyarlas, en particular, en la implementación de las Normas Internacionales de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (ISSAI). Fue una empresa monumental y nuestra labor de profesionalización de las EFS en este ámbito continúa incluso hoy. También aquí el respaldo de las EFS y de la INTOSAI ha sido decisivo, y sin ese impulso colectivo los avances habrían sido limitados.
Líneas de Trabajo y apoyo a medida
Cuando en 2019 pasamos de los programas a las líneas de trabajo, esta transición reflejaba una realidad más integrada. De hecho, en los últimos años, las EFS afrontan presiones que ningún programa de capacitación de la década de 1980 podría haber previsto.
A modo de ejemplo, aquí algunas de las cuestiones clave en las que hemos trabajado codo con codo:
- Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el papel de las EFS en el apoyo a la implementación de los ODS, poniendo especial énfasis en el progreso y la coherencia política.
- COVID‑19 y una presión sin precedentes sobre las finanzas públicas, las adquisiciones de emergencia y la necesidad de unas respuestas de auditoría ágiles por parte de la comunidad de las EFS.
- Independencia de las EFS y gobernanza y un retroceso democrático global, el aumento de presión sobre la independencia de las EFS y la demanda a las EFS de liderar con el ejemplo a través de sus propias prácticas de gobernanza.
- Deuda pública e informes de sostenibilidad y –más recientemente– el foco sobre el apoyo a las EFS en las áreas de auditoría de la rendición de cuentas sobre la deuda pública y auditoría de los informes de sostenibilidad del sector público.
En todos estos ámbitos se requerían decisiones audaces, innovación y confianza. Y una vez más, la red de la INTOSAI —regiones, comités, grupos de trabajo y EFS individuales— estuvo ahí. Así, hemos podido ampliar nuestro apoyo colectivo a las EFS en aras de promover y defender su papel en la defensa de la democracia y la lucha contra la corrupción.
Fortalecer a las EFS no es un mero ejercicio técnico, en el que se capacita, se transfieren conocimientos y luego se esperan resultados. Lo cierto es que los últimos cuarenta años nos han enseñado que el fortalecimiento de las EFS requiere algo mucho más complejo: un compromiso a largo plazo, conocimiento institucional, confianza mutua y una red que crea en la misión.
Un esfuerzo comunitario

Cuando repasamos los últimos cuarenta años, hay un hecho que salta a la vista: lo que ha tenido un impacto en la comunidad de EFS nunca ha sido el resultado de una acción en solitario. Siempre se ha fraguado a través de alianzas, confianza y la convicción compartida de que unas EFS fuertes e independientes son cruciales para la buena gobernanza y el desarrollo. La evolución que ha experimentado nuestro trabajo no ha tenido lugar de manera aislada. Se produjo porque toda una comunidad —la familia de la INTOSAI— decidió secundarla.
Y por eso, les damos las gracias: a nuestros socios de la INTOSAI, a los socios para el desarrollo, a las EFS de todo el mundo y a todos los colegas, especialistas y expertos que han decidido invertir su tiempo, experiencia y pasión en esta labor.
Esperamos con ilusión los próximos 40 años, celebrando nuestro impacto y forjando el futuro – juntos.
