Independencia por la vía de la gobernanza
Autor: Zhirayr Mkhitaryan, Miembro del Consejo de la Cámara de Cuentas de Armenia, Doctor en Ciencias Económicas
Descargo de responsabilidad. Las opiniones expresadas en el presente artículo son las del autor y no necesariamente representan la posición de la Cámara de Cuentas de Armenia.
Desde su adopción en 2007, la Declaración de México sobre la Independencia de las EFS ha marcado un hito en el fortalecimiento de la independencia de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS) del mundo entero. Con la codificación de ocho principios, estableció un consenso mundial: la independencia es esencial para la credibilidad de la auditoría pública.
Sin embargo, los principios de la Declaración están enfocados en gran medida a la dimensión externa y negativa de la independencia: lo que otros (Parlamento, Gobierno) deben hacer o abstenerse de hacer. Los órganos legislativos deberían otorgar a las EFS un mandato amplio, autonomía financiera y gerencial/administrativa o un acceso irrestricto a la información. Los gobiernos no deberían interferir indebidamente en los ámbitos descritos. Estas salvaguardias siguen siendo indispensables, especialmente en el contexto de las múltiples presiones externas a las que se ven sometidas aún muchas EFS en todo el mundo de forma directa.
Pero ésta es solo una cara de la moneda. Igual de importante es la dimensión interna y positiva de la independencia: cómo se diseñan y gobiernan institucionalmente las EFS. Porque la independencia no es únicamente una cuestión de garantías externas, sino también de resiliencia interna. Las instituciones que carecen de frenos y contrapesos claros pueden llegar a no actuar –o solo dar la impresión de actuar– con independencia, aunque existan protecciones externas en vigor.
Una reciente reforma del modelo de gobernanza de la Cámara de Cuentas de Armenia ilustra cómo operativizar esta dimensión. Antes, su Consejo estaba formado por siete miembros, todos ellos directores ejecutivos; y cada uno de ellos coordinaba equipos y proyectos de auditoría diferentes. Hoy, el Consejo está integrado tanto por directores ejecutivos como no ejecutivos, y los no ejecutivos detentan la mayoría en la sala de juntas. Ahora hay cuatro comités del consejo encargados de una supervisión estructurada:
- Comité Ejecutivo – compuesto por el Presidente y dos miembros del Consejo. Estos dos miembros coordinan el departamento de auditoría de desempeño y el departamento de auditoría financiera/de cumplimiento, respectivamente.
- El Comité de Calidad – compuesto por tres directores no ejecutivos; supervisa todas las fases de los proyectos de auditoría, desde la planificación hasta la elaboración de informes.
- El Comité de Ética – compuesto por tres directores no ejecutivos; responsable de supervisar el cumplimiento de los principios éticos en toda la institución.
- El Comité de Auditoría – compuesto por tres directores no ejecutivos; supervisa los procedimientos internos de la EFS.
Este sistema de frenos y contrapesos intrainstitucionales –tanto en horizontal (entre los comités del Consejo) como en vertical (entre el Consejo y la gerencia)– agrega un estrato adicional de salvaguardias, reforzando así la independencia de la EFS.
Casi dos décadas después de la Declaración de México, es el momento de preguntarse: ¿acaso deberíamos ampliarla con un ‘Noveno Principio’ – con uno que asegure la dimensión interna de la independencia por la vía de la gobernanza?