Un siglo de cambios: el recorrido de la EFS albanesa hasta la independencia y la modernización

Fuente: Adobe Stock Images, Tupungato

Autora: Xhesila Nano PhD (c), Jefa de la Dirección de Comunicación y Relaciones Internacionales, Entidad Fiscalizadora Superior de Albania (ALSAI)

Introducción 

Puesto que la independencia de las EFS es la piedra angular de su capacidad de salvaguardar los recursos públicos, promover la transparencia y potenciar la confianza en los gobiernos, existe un amplio consenso en la esfera internacional de la fiscalización en que, sin autonomía institucional, financiera y operativa, las conclusiones y recomendaciones de las auditorías corren el riesgo de ser influenciadas, infravaloradas o ignoradas, lo que socava la rendición de cuentas. Por ello, se ha afirmado sistemáticamente a través de marcos como las Declaraciones de Lima y México que las EFS independientes constituyen un pilar esencial de la gobernanza democrática. Ahora bien, la independencia no es un ‘estatus’ inalterable, en la medida en que requiere de protección y adaptación a unas realidades en constante evolución.

En este contexto, la Entidad Fiscalizadora Superior de Albania (EFS de Albania) celebró, el 20 de mayo de 2025, su 100º aniversario, una magnífica ocasión para reflexionar sobre su complejo recorrido hasta la independencia institucional. A lo largo un siglo, la EFS de Albania ha operado bajo sistemas políticos muy diferentes, desde una monarquía, pasando por un régimen comunista de férreo control, hasta llegar, finalmente, a una democracia en desarrollo con unas aspiraciones cada vez más elevadas de transparencia, rendición de cuentas y buen gobierno. En el transcurso de los años, la EFS de Albania ha afrontado numerosos desafíos para preservar y fortalecer su independencia, desafíos que han forjado su identidad institucional y guiado sus esfuerzos hacia la modernización y la armonización internacional. El presente artículo repasa el camino de la EFS de Albania a lo largo de su historia, analizando su independencia en cada etapa y concluyendo con los puntos clave en materia de condiciones legales, estructurales y profesionales para salvaguardar y fortalecer la independencia de una EFS en un contexto de gobierno democrático y de integración en la Unión Europea (UE).

De un nuevo gobierno independiente al comunismo

En Albania, los cimientos para la fiscalización financiera se establecieron poco después de la Declaración de Independencia en 1912, cuando el nuevo gobierno, recién formado, tomó consciencia de que la gestión de las finanzas públicas no solo era una cuestión de recaudar y gastar fondos, sino también de rendir cuentas sobre ellos. Entre las primeras iniciativas para establecer unas estructuras de supervisión figura la propuesta de un Consejo de Ancianos en la Asamblea de Vlora de 1912 a modo de apoyo a la rendición de cuentas gubernamental, aunque finalmente este órgano nunca llegó a ser funcional. En los siguientes años hubo diversos esfuerzos por formalizar mecanismos de control financiero, especialmente a través de los desarrollos legislativos de principios de la década de 1920, que incluían propuestas para establecer un organismo más estructurado para el monitoreo de los ingresos y gastos públicos; pero esta institución estaba supeditada a la autoridad del Ejecutivo y su autonomía, por tanto, bastante limitada.

Decreto ley del 20 de mayo de 1925 sobre la creación del Consejo de Control. Fuente: Tribunal Superior de Cuentas de Albania.

Un verdadero hito institucional fue la creación del Consejo de Control de las Finanzas bajo la República parlamentaria en 1925. Aquello marcó el inicio oficial del control de las finanzas públicas en Albania. El Consejo, inspirado en el Court des comptes francés, fue dotado de funciones de auditoría preventiva y represiva, y se formalizó mediante un Estatuto Fundacional, que le dio rango constitucional. Pero, a pesar de su instauración formal y su marco legal, el Consejo seguía dependiendo del poder Ejecutivo y sus miembros eran nombrados por el Presidente de la República. Su razón de ser era tanto administrativa como política, ya que sirvió de herramienta de consolidación de la autoridad estatal en una época de centralización del poder. Este marco se prolongó en el período monárquico (1928-1939), después de que el Rey reemplazara la Constitución de 1925 por el Estatuto Fundamental del Reino Albanés, que, al estipular explícitamente su independencia en el ejercicio de sus funciones, incluso llegó a fortalecer el estatus formal del Consejo de Control. No obstante, y a pesar de este reconocimiento sobre el papel, en la práctica no hubo grandes cambios, ya que el Consejo operaba al amparo de la marcada influencia de la administración monárquica. 

Durante la etapa comunista de 1945 a 1991, el organismo de supervisión y auditoría funcionaba sin independencia institucional alguna, bajo diferentes nombres y estructuras organizativas. La función auditora fue absorbida por la maquinaria general de control estatal, donde instituciones como la Comisión Estatal de Control y, más tarde, la Inspección Estatal, recibieron el encargo de fiscalizar la actividad financiera en estricta consonancia con las directrices del partido y de garantizar, al mismo tiempo, el cumplimiento de los planes económicos centralizados. Las frecuentes reestructuraciones y los mandatos limitados eran reflejo de su falta de autonomía, en tanto que el concepto de auditoría externa independiente, tal y como se entiende hoy día, simplemente no existía en ese período.

El camino hacia la independencia y la UE

Tras el colapso del sistema comunista centralizado y un turbulento período de transición a principios de la década de 1990, se empezaron a sentar las bases de la gobernanza democrática en Albania. Con la adopción de una nueva ley por el Parlamento albanés en 1997, la institución pasó a denominarse oficialmente ‘Auditoría Suprema del Estado’ (Kontrolli i Lartë i Shtetit). Dicha ley introdujo importantes cambios en consonancia con las normas internacionales de auditoría. Y en 1998, tras la grave crisis política y económica de 1997, la independencia de la Entidad Fiscalizadora Superior de Albania fue consagrada por primera vez formalmente en la Constitución a través de los artículos 162 a 165. Este texto constitucional definió la autoridad y las funciones de la institución, el alcance de sus actividades de auditoría, las obligaciones en materia de presentación de informes y su relación con el Parlamento. Un dato importante a destacar: la Constitución también estableció que el Presidente sería elegido por el Parlamento y no por el Ejecutivo, reforzando así la separación de poderes. En el año 2000, la ley original de 1997 fue modificada a efectos de reflejar estas disposiciones constitucionales.

Otro gran avance se produjo con la redacción y aprobación de la Ley n.º 154/2014, apoyada por la Dirección General de Presupuestos, el Apoyo para la Mejora y Gestión de la Gobernanza (SIGMA) de la Comisión Europea y la Delegación de la UE en Tirana. Este nuevo marco legal supuso la plena armonización de la institución con las Normas Internacionales de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (ISSAI). Y, en virtud de esta ley, la EFS de Albania adquirió la facultad para establecer autónomamente su programa de auditoría, informar directamente al Parlamento y publicar sus hallazgos, lo que promovió una mayor transparencia y rendición de cuentas en la gestión de los fondos públicos. Además, quedó ratificada su función de órgano despolitizado y no partidista.

A lo largo de los años, la EFS de Albania también ha dado gran importancia al intercambio de experiencias y a la colaboración con instituciones homólogas, considerándolo un componente vital para el crecimiento institucional y el desarrollo profesional. En su calidad de miembro tanto de la Organización Europea de Entidades Fiscalizadoras Superiores (EUROSAI) como de la Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI), la EFS de Albania ha participado regularmente en iniciativas conjuntas, programas de capacitación, grupos de trabajo temáticos y revisiones entre pares. Este tipo de plataformas brindan unas oportunidades muy valiosas para poner en común las mejores prácticas, adecuar las metodologías a las normas internacionales y mantenerse informado sobre las tendencias emergentes en la auditoría del sector público. Es un enfoque muy acorde con el lema de la INTOSAI, Experientia Mutua Omnibus Prodest (La experiencia mutua beneficia a todos), y refleja esa firme convicción de que el conocimiento compartido y la cooperación mejoran la efectividad de todas las EFS. A través de este compromiso, la EFS de Albania no solo fortalece sus propias capacidades, sino que contribuye, asimismo, a la misión global de mejorar la buena gobernanza.

Además, a medida que Albania prosigue su camino hacia la adhesión a la Unión Europea, la independencia y la eficacia de sus instituciones de supervisión y, en particular, de la EFS de Albania, han adquirido una importancia estratégica todavía mayor. La Comisión Europea, en sus informes de progreso anual, ha enfatizado reiteradamente el papel de las Entidades Fiscalizadores Superiores como guardianas de la rendición de cuentas pública, la transparencia y el Estado de derecho. Y el que Albania disponga de una EFS independiente desde el punto de vista funcional y operativo, supone un criterio de referencia clave para ajustarse al capítulo 32 de las negociaciones con la UE sobre el ‘control financiero’, que evalúa la capacidad de un país candidato para gestionar y auditar los fondos públicos conforme a las normas de la UE.

Conclusiones 

En este centenario de la EFS de Albania, su trayectoria viene a corroborar que la independencia es un proceso continuo de fortalecimiento de la resiliencia frente a la dinámica de las presiones. Con este aniversario no solo celebramos su longevidad, sino que también hacemos memoria para recordar que la independencia de una EFS debe ser ganada, protegida y reforzada sin tregua. Aunque la Constitución de 1997 y la ley de 2014 establecieron unas bases jurídicas sólidas, la verdadera independencia depende también de unos recursos adecuados, de un capital humano cualificado y de la implementación coherente de las recomendaciones de auditoría. De cara al futuro, el papel de la EFS de Albania se definirá en función de la efectividad con la que se adapte a los nuevos desafíos. La naturaleza dinámica de la gobernanza del sector público, junto con la creciente complejidad de los sistemas financieros, la digitalización y los retos transfronterizos, demandan a las Entidades Fiscalizadoras Superiores el continuo perfeccionamiento de sus métodos y la ampliación de sus áreas de especialización. Intensificando la cooperación con sus pares internacionales, comprometiéndose con la sociedad civil y manteniendo la transparencia, la EFS de Albania puede asegurarse de que sus próximos 100 años estén marcados no solo por una independencia formal, sino por un impacto tangible en la salvaguardia del interés público y el refuerzo de la responsabilidad democrática.

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